Por: Julia Cuadros
Fuente: El Tiempo
18/11/2009
Los acontecimientos del pasado 1 de noviembre en el Campamente Henry´s Hills en El Carmen de la Frontera, nos dejan con una sensación de dolor y frustración. Nuevamente en Huancabamba se viven hechos de violencia, y como siempre los más afectados son los ciudadanos de a pie. El lamentable saldo de 3 personas muertas es un hecho que no debe quedar en la impunidad. Desde aquí hacemos público nuestro rechazo a todo tipo de violencia, venga de donde venga. Por ello es que exigimos la constitución de una Comisión Investigadora del Congreso de la República que garantice seriedad, agilidad, transparencia y justicia en la identificación de los autores de estos hechos luctuosos; asimismo saludamos la intervención de la Defensoría del Pueblo para garantizar un accionar probo de las autoridades competentes.
Muchas son las hipótesis que se están barajando; sin embargo, consideramos que está fuera de orden que las autoridades o funcionarios se estén pronunciando públicamente, adelantando opinión y afectando la honra de las personas. Definitivamente no puede deducirse que según el tipo de armas que se hayan utilizado se pueda sospechar que fueron las rondas campesinas quienes atacaron el campamento. Es una irresponsabilidad hacerlo.
Hace 20 meses quien escribe junto a otras 34 autoridades, funcionarios, dirigentes comuneros y ronderos, fuimos acusados falsamente de terrorismo y otros delitos, por una organización creada ad-hoc para este fin. Tuvo que pasar un año y medio para que la denuncia fuera archivada y esa decisión fuera consentida. Al igual que en esa oportunidad, en que se nos denunció sin pruebas, y se dañó nuestra imagen, se sembró la duda y se nos calumnió; se nos perjudicó, puso en zozobra a nuestras familias, puso en riesgo nuestra seguridad como ciudadanos. Hoy se intenta hacer algo parecido, cuando se lanzan acusaciones infundadas contra los dirigentes de las comunidades y las rondas, con el agravante de que las personas que están siendo detenidas y luego puestas en libertad, están siendo amedrentadas y maltratadas con la finalidad de que señalen responsables, cuando ya sabemos que una declaración obtenida bajo coacción es ilegal y no es confiable.
Nos preguntamos a quién favorece un acto de esta naturaleza. Lamentablemente las fuerzas del orden están actuando sin respetar los derechos humanos de las personas que son detenidas, las que son maltratadas física, verbal y psicológicamente. Un acto de violencia así, hace más vulnerables a los pobladores de El Carmen de la Frontera, los expone a maltratos y a la violación de sus derechos, pero además este es un hecho con el que se pretende desacreditar frente a la opinión pública a los y las dirigentes de la comunidad campesina de Segunda y Cajas, a las Rondas Campesinas y otras organizaciones de la población huancabambina. No es la primera vez que se violan los derechos de la población de la frontera norte. El Caso Río Blanco ha mostrado más de una vez claras vulneraciones a los derechos de los comuneros, como es el caso de la tortura a 28 campesinos que participaron en la primera marcha al campamento minero, caso por el cual la Alta Corte de Inglaterra ha congelado los activos de Monterrico Metals, matriz inglesa de la Empresa Minera Río Blanco Copper, a fin de garantizar las indemnizaciones a las víctimas de tortura y a los familiares de los dos comuneros fallecidos durante las marchas.
La Presidencia del Consejo de Ministros se reúne con todos menos con los directamente afectados, y se adelanta opinión sobre la necesidad de instalar una base militar en la zona, acción a la que se suman los empresarios mineros que están dispuestos a apoyar logísticamente estas acciones para garantizar la tranquilidad en las zonas donde existen conflictos. El Estado no puede dejar de lado su rol de garante de los derechos de la población en aras de proteger la inversión privada.
Los conflictos hay que abordarlos, transformarlos, atenderlos, no ponerles bases militares. En el caso de Río Blanco la mesa de diálogo se ha frustrado en numerosas oportunidades y con esta nueva gestión de la PCM se ha traslado al Ministerio de Energía y Minas. Las autoridades locales, comunidades y rondas campesinas, frentes de defensa, que forman parte del Frente para el Desarrollo Sostenible de la Frontera Norte, continúan insistiendo en la reanudación de un diálogo legítimo que aborde los temas clave de la agenda del Caso Río Blanco: la ilegal presencia de la empresa minera en los territorios de las comunidades (por ello es que la empresa Río Blanco Copper ha tenido que desistir hasta en dos oportunidad de ampliar la fase de exploración, ya que el propio MINEM le ha observado la necesidad de que presenten los permisos legales de las comunidades involucradas, documentos que no han podido presentar), la necesidad de realizar una evaluación ambiental estratégica, que trascienda los impactos de un proyecto minero y evalúe los impactos acumulativos de varios proyectos mineros, como se viene configurando en la frontera norte con el nuevo distrito minero.
Lamentablemente quien sale beneficiada con este suceso violento es la propia empresa Río Blanco Copper, situación que podría hacer perder de vista a la opinión pública que la empresa no cuenta con los permisos legales de las comunidades, situación avalada por el MINEM quien con un trámite administrativo ha autorizado su permanencia en la zona por dos años más para actividades de rehabilitación; vulnerando el derecho a la propiedad de las comunidades campesinas que hasta la fecha no han dado su autorización para que la empresa ocupe sus territorios. ¿Puede un trámite administrativo reemplazar la voluntad y vulnerar los derechos de las comunidades campesinas? Hace 2 años, el 16 de septiembre de 2007, la población y las comunidades, con el liderazgo de sus autoridades municipales se pronunciaron en contra de esa vulneración de derechos.
Rechazamos la violencia y lamentamos la muerte de personas inocentes
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Malas prácticas que no se deben repetir
Por: Julia Cuadros
Fuente: El Tiempo
21/10/2009
La justicia tarda pero llega es una frase por demás conocida solo que en el caso peruano se debería agregar, la justicia llega pero desde fuera. En efecto, la noticia del congelamiento definitivo de 8 millones de dólares para garantizar el resarcimiento a los campesinos secuestrados y torturados en el año 2005 es por demás positiva y marca un precedente importante en materia de casos de vulneración de derechos humanos por parte de empresas trasnacionales.
Para nadie es una novedad que el caso Río Blanco es emblemático: por la firme defensa de la población de Huancabamba y Ayavaca de un modelo de desarrollo sostenible, basado en la agricultura y el ecoturismo, por la defensa de sus territorios ocupados ilegalmente desde el año 2003 por la empresa minera Río Blanco, porque estamos ante la posibilidad de un distrito minero que cambiaría toda la dinámica social, económica, ambiental y cultural de la región Piura.
El caso es emblemático además porque la lucha de las poblaciones se ha visto manchada por actos que han vulnerado sus derechos humanos. Todos recordamos las terribles imágenes de los campesinos secuestrados y torturados en el año 2005 a manos de fuerzas policiales y la empresa de seguridad privada Forza que le prestaba servicios a Minera Río Blanco.
Estos hechos han dado curso a una acción legal en el poder judicial peruano, para responsabilizar a los autores inmediatos y directos pero además ha permitido una acción en las propias cortes británicas, a fin de buscar un justo resarcimiento por parte de la empresa Monterrico Metals matriz de la empresa minera Río Blanco.
Esta semana una importante noticia llegó de Inglaterra. El congelamiento definitivo de casi 8 millones de dólares de las cuentas de la empresa Monterrico Metals, propietaria de Minera Río Blanco Copper en el Perú, puede convertirse en un importante precedente para casos de vulneración de derechos humanos por empresas multinacionales.
En efecto, el congelamiento de las cuentas se da en salvaguarda de la reparación civil a favor de los ciudadanos peruanos que fueron secuestrados y torturados el año 2005 por las fuerzas policiales y la empresa de seguridad privada Forza que le prestaba servicios a Minera Río Blanco.
El fallo de la corte británica ha hecho primar el principio que las multinacionales son jurídicamente responsables por las violaciones de derechos humanos que sucedan en sus actividades en el extranjero. En efecto, un tema que ha sido recurrente en los últimos años es la afectación de los derechos humanos por parte de empresas multinacionales y la falta de un marco legal internacional vinculante que permita sancionarlas.
El fallo busca garantizar un resarcimiento efectivo a los ciudadanos peruanos que fueron secuestrados y torturados. Esta decisión se da en un contexto muy importante ya que en abril de este año se publicó el Informe de John Ruggie, Representante Especial del Secretario General de las Naciones Unidas para la consulta global sobre Derechos Humanos y Empresas Transnacionales.
En el informe de Ruggie, titulado “La empresa y los derechos humanos: la puesta en práctica del marco proteger, respetar y remediar”, se plantea como interrogante: ¿En un contexto de crisis económica es pertinente proponer el tema de los derechos humanos y las empresas transnacionales?
La respuesta es un sí contundente por tres razones: i) en tiempos de crisis los derechos peligran más; ii) la existencia de un “entorno permisivo”, que provocó la crisis económica, puede generar un peor comportamiento de las empresas hacia los derechos humanos; por lo que el fortalecimiento del régimen internacional de derechos humanos contra los abusos de las empresas contribuirá a la transición universalmente deseada hacia una economía mundial más incluyente y sostenible, y se beneficiará de ella, y iii) el marco "proteger, respetar y remediar" identifica medidas concretas para alcanzar estos objetivos.
Es determinante que los gobiernos introduzcan en sus políticas y normativas específicas el tema de los derechos humanos, sobre todo en relación directa con las prácticas empresariales, buscando fortalecer su accionar en la materia. Y en el caso de las empresas, lo importante es que tomen una verdadera conciencia para que sus prácticas -y no solo sus discursos- sean efectivamente respetuosas de los derechos de las poblaciones vecinas, sus trabajadores y el entorno.
El acceso a una reparación eficaz, judicial o no judicial, es un elemento esencial que permitirá que los individuos y las comunidades reivindiquen sus derechos. Este es un objetivo básico del régimen de los derechos humanos.
Vemos entonces que la problemática empresas multinacionales y derechos humanos se encuentra plenamente vigente y una decisión como la asumida por la corte británica en el caso Río Blanco muestra una tendencia importante y marca un hito importante: las empresas deben asumir las responsabilidades por las acciones que realicen en territorios extranjeros. Además un fallo de esta naturaleza debe servir como ejemplo para otras empresas mineras del país que se han visto involucradas en actos que afectan los derechos de las poblaciones vecinas a sus operaciones. El mensaje es claro: no debe haber lugar para la impunidad.
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DES - Integrando el Desarrollo
Por: Julia Cuadros
Fuente: El Tiempo
27/08/2009
Hace algunas semanas el ministro del ambiente Antonio Brack declaró que los piuranos debían solucionar el problema en torno al caso Río Blanco y que la minería podía fácilmente convivir con la agricultura. Es una lástima que nuestro ministro se pronuncie sobre este tema y no por ejemplo sobre las experiencias exitosas de negocios que existen en Piura. Experiencias como las de CEPICAFÉ, cuya producción además de café, como su nombre lo indica, también incluye productos como la panela, el cacao y las mermeladas de fruta.
Esta es una experiencia que da trabajo a 6600 productores, que además tiene una política de contratación a los hijos de los productores en la plantas de procesamiento. Su principal preocupación ha sido desde un inicio el bienestar del productor y por ende, tienen la certificación de comercio justo. No satisfechos con ello y conscientes de las demandas del mercado internacional actual, tienen una línea de producción orgánica que cuenta con certificación. Todo un ejemplo de negocios que involucran a la población, que permiten mejorar su calidad de vida y que además se dan en armonía con el medio ambiente, alcanzando grandes niveles de exportación.
Es una lástima que Antonio Brack no recuerde sus declaraciones de hace algunos años en las que señalaba que “el Siglo XXI va a ser el siglo de los productos orgánicos y naturales (…) y que “el futuro del la agricultura peruana está en buscar esos mercados”.
Así como CEPICAFÉ, Piura tiene otras experiencias igual de valiosas como las de CEPIBO (banano orgánico) o APROMALPI (mango), que muestran un modelo de desarrollo exitoso y sostenible. Estos modelos pueden ser puestos en riesgo en caso se concreten algunos proyectos mineros en la región. En efecto, las certificaciones orgánicas alcanzadas después de mucho esfuerzo se pueden perder. Además, no debemos olvidar que el agua con la que se abastecen las zonas media y baja de Piura en donde se desarrollan estos cultivos, proviene de las zonas altas en las que se pretende desarrollar el proyecto minero Río Blanco.
Ojalá nuestro ministro pueda hacer memoria y recordar que en algún momento sostuvo que “Lo primero que tiene que hacer el Estado antes de otorgar una concesión minera a un privado es hacer una evaluación de cuál es la situación allí y de cuál es la actividad más rentable en esa zona, si la minería o la agricultura”. ¿Se puede poner en riesgo un modelo de desarrollo basado en la agricultura orgánica y en la agro exportación por una actividad no renovable, que solo se verá limitada al empleo de mano de obra especializada?
Definitivamente la actividad minera resulta importante para muchas regiones del país y el caso piurano es particular, en tanto tiene un modelo de desarrollo exitoso y de largo plazo, que beneficia a mucha gente.
El proyecto minero Río Blanco no sólo presenta deficiencias en materia ambiental, como lo reconoció el mismo Brack en una entrevista de mayo de 2006 en la que señaló “Majaz está en una zona delicadísima porque es la naciente de varios ríos y puede contaminar el río Huancabamba y el Chinchipe”; el caso Río Blanco va más allá pues tiene problemas en material legal y social. La Empresa Minera Río Blanco Copper no cuenta con los permisos legales de las comunidades de Segunda y Cajas (Huancabamba) y Yanta (Ayavaca) para ocupar sus territorios, territorios en los que se pretende desarrollar el proyecto.
Sumado a ello, la presencia de la empresa ha generado una serie de problemas: constitución de comités de desarrollo para ganar la aceptación de la población, organizaciones sociales paralelas que presentan denuncias contras los líderes de la zona, entre las que debemos destacar la infundada denuncia por terrorismo archivada definitivamente, la creación de una ronda paralela que busca desestabilizar a la ronda legítima, actor de vital importancia en este conflicto. La población resiste y seguirá resistiendo a estas estrategias ilegítimas que están buscando dividir a la población.
Una última estrategia ha sido la creación de la ONG INTEGRANDO. En efecto y por más que el propio gerente de INTEGRANDO, señor Marco Tulio Vargas Trelles niegue la relación de su organización con el proyecto minero Río Blanco, ya son varias las oportunidades en las que se han mostrado los documentos que acreditan este vínculo. La relación no resulta compleja: INTEGRANDO recibe apoyo de ALICORP, empresa del grupo Romero, quien en la actualidad tiene, a través de su empresa Agropecuaria Las Huaringas, una opción de compra del 20% de acciones de Monterrico Metals, matriz del proyecto Río Blanco.
Este hecho puede ser fácilmente verificado en la propia web de la matriz y también ha sido confirmado mediante las declaraciones de Pedro José Vargas Lamela, comandante en retiro de la Policía Nacional que reveló en una entrevista radial que fue contratado por la ONG INTEGRANDO para hacer trabajos de inteligencia y seguimiento a las autoridades y dirigentes locales de Huancabamba y Ayavaca en Piura, que se oponen al proyecto minero Río Blanco de la empresa minera Río Blanco Copper S.A. (antes Minera Majaz).
Todos estos problemas, unieron a los líderes de los caseríos, comunidades y rondas de Huancabamba en una movilización masiva el día 24 de agosto de 2009, movilización en la que exigieron el retiro de INTEGRANDO de la zona, decisión que no ha sido respetada por esta última.
¿Por qué no resulta tan evidente en este caso que la población de Huancabamba y Ayavaca si tiene derecho a ser consultado sobre el modelo de desarrollo que desean seguir? ¿Por qué resulta más evidente en casos en los que vecinos de un distrito limeño reclaman por la tala indiscriminada de los árboles de su comuna? ¿No tiene acaso una comunidad el derecho a determinar qué actividades pueden realizarse en su territorio? ¿No es acaso lógico que puedan levantar su voz de protesta contra una empresa que sigue creando estrategias para lograr un resquebrajamiento social que les permita desarrollar un proyecto con serios cuestionamientos legales, sociales y ambientales?
Ustedes tienen la palabra.
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Incremento de las concesiones mineras en la región Piura
Por: Julia Cuadros
Fuente: El Tiempo
29/07/2009
Necesaria revisión de la política nacional de concesiones mineras.
A fines del mes de Junio, CooperAcción adquirió información sobre Concesiones Mineras en el INGEMMET, organismo encargado, entre otras funciones, de otorgar los títulos y registrar las concesiones mineras en el Perú. Con preocupación nos hemos percatado que el número de hectáreas concesionadas en la Región Piura se ha incrementado de 25.4% a 26.2% entre Enero y Junio del presente año; lo que a nivel regional es un incremento relativamente poco significativo, este incremento es más visible en las provincias de la sierra de Piura. El 35.3% de la provincia de Ayavaca se encuentra bajo concesión minera, mientras que el 28% del territorio de la provincia de Huancabamba está en la misma situación.
Esta situación nos hace reflexionar sobre las intenciones de convertir Piura en una nueva región minera. Hace algunos meses habíamos advertido que en Piura se estaban configurando 4 distritos mineros: el del distrito de Suyo en Ayavaca, el del distrito de El Carmen de la Frontera donde se encuentra el proyecto minero Río Blanco; el del distrito de Tambogrande en Piura en donde la empresa minera Buenaventura ha adquirido las concesiones de la empresa Manhattan; y por último el del distrito de Sechura donde se encuentran los yacimientos de Bayóvar de minería no metálica.
Sin embargo en la última información a la que hemos tenido acceso, dos nuevas empresas mineras: la transnacional norteamericana Newton, copropietaria de la empresa minera Yanacocha es titular de 19,071 hectáreas ocupa el segundo lugar según el tamaño de la concesión minera en la provincia de Ayavaca; mientras que la empresa canadiense Barrick Misquichilca, quien ha venido desarrollando actividades en las regiones Lambayeque y La Libertad, ocupa el primer lugar con 24,507 hectáreas en la provincia de Huancabamba.
Las empresas en manos de ciudadanos chinos o de capitales chinos como White Rocks International SAC, SMRL New Huancabamba 4, Junefield Mining SAC, Minera Mayarí y Minera Majaz S.A (hoy Minera Río Blanco Copper) siguen en tamaño a las anteriormente mencionadas.
PRINCIPALES TITULARES DE CONCESIONES MINERAS
PROVINCIA DE AYABACA HA
MINERA ATE S.A.C. 23051.2
NEWMONT PERU S.R.L. 19071.7
S.M.R.L. NEW HUANCABAMBA 4 13350.2
JUNEFIELD MINING S.A.C 9539.1
COMPAÑIA MINERA MAYARI S.A.C. 5845.4
PRINCIPALES TITULARES DE CONCESIONES MINERAS
PROVINCIA DE HUANCABAMBA HA
MINERA BARRICK MISQUICHILCA S.A. 24507.9
WHITE ROCKS INTERNATIONAL S.A.C. 21898.9
COMPAÑIA MINERA MAYARI S.A.C. 15839.2
S.M.R.L. NEW HUANCABAMBA 4 9019.1
GMX MINERAALS SOCIEDAD ANONIMA 8647.3
LUIS VARGAS BARBIERI 8042.0
MINERA MAJAZ S.A. 5888.0
JUNEFIELD MINING S.A.C 5404.1
A los capitales chinos ahora se agregan capitales canadienses y norteamericanos, mostrando así el interés de estas empresas mineras por iniciar actividades en la región. La pregunta que nos hacemos es si la población de Piura está dispuesta a cambiar su modelo de desarrollo, que a la fecha se ha basado en actividades agropecuarias, de agro exportación, producción orgánica y turismo. Y ésta, creemos, es una pregunta válida, en la medida en que las intenciones de realizar minería afectarán las nacientes de los ríos y los páramos andinos donde se produce el agua que consume Piura; afectarán el esfuerzo realizado desde el Estado y desde la empresa privada para hacer del desierto unos valles altamente productivos, a través de la inversión realizada en los reservorios de San Lorenzo y Poechos.
El conflicto socio ambiental por el proyecto minero Río Blanco se convierte así en la piedra angular de una decisión de carácter estratégico. Todos los otros proyectos mineros están a la espera de que Río Blanco se eche a andar para iniciar sus propias operaciones.
La legislación nacional, al igual que muchas legislaciones en el mundo señala que el subsuelo es de propiedad estatal; sin embargo; también señala que para realizar cualquier tipo de actividad sobre el suelo las empresas deben contar con la autorización de los propietarios de los terrenos superficiales. Esta política es causa, la más de las veces, de los conflictos entre los propietarios de las tierras y las empresas mineras; en la medida en que las decisiones se toman en forma centralizada, sin tomar en cuenta que esos territorios se encuentran habitados por personas, por familias, y que están dentro de las circunscripciones de los municipios distritales y provinciales. La propia legislación nacional establece que los gobiernos locales tienen la obligación de liderar los procesos de planificación concertada del desarrollo y del presupuesto participativo, donde la población organizada, los sectores públicos y privados, con las autoridades a la cabeza se ponen de acuerdo en un modelo, una orientación de su desarrollo, e invierten los recursos de sus presupuestos para hacer realidad su visión de futuro.
A ello debemos agregar que las empresas mineras consideran que por contar con un título de concesión tienen derecho a ingresar a los territorios concesionados, sin pedir la autorización de los legítimos propietarios; contraviniendo la legislación pertinente que promoviendo la inversión privada en las tierras de comunidades campesinas y nativas, protegen los derechos de estas poblaciones.
Esta situación nos hace reflexionar sobre la necesidad de hacer una revisión seria y rigurosa de la política de concesiones mineras, que tome en cuenta los diversos factores que convergen en una decisión de esta naturaleza. No sólo se trata de no otorgar concesiones en Áreas Naturales Protegidas, Santuarios, o Áreas no aptas para el otorgamiento de concesiones mineras, cuyo catastro aún no ha sido hecho público por el Ministerio de Energía y Minas a través del INGEMMET, aunque hace muchos años que el sistema existe. También se trata de tomar en cuenta las decisiones que los gobiernos locales y regionales, que por mandato de la Ley Orgánica de Municipalidades y la Ley de regionalización, han iniciado desde hace varios años procesos de desarrollo concertados entre diversos actores, con una importante inversión económica pública y privada y con apoyo en muchos casos de la cooperación internacional o de organismos financieros internacionales a través de préstamos. De igual modo se trata de incluir zonas de protección o no aptas para el otorgamiento de concesiones como son los páramos andinos o las nacientes de cuencas.
Se trata de actuar en los dos niveles, en el nivel local generando información y tomando decisión para proteger y hacer un uso sostenible de los recursos naturales, ordenando y gestionando sus territorios, de tal manera de garantizar el desarrollo de las actuales y futuras generaciones, y fortaleciendo la gobernabilidad democrática local y regional. Y en el nivel nacional modificando y mejorando la legislación sobre concesiones mineras.
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Caso Rio Blanco ¿Retomando viejas estrategias?
Por: Julia Cuadros
Fuente: El Tiempo
24/06/2009
El hecho de que, en el conflicto en torno al proyecto Río Blanco, no hayan más noticias sobre consultas o torturas: ¿Significa que nada esté pasando en Huancabamba y Ayabaca? Nada más lejos de la verdad pues, desde el año 2003, año en el que la empresa minera Río Blanco (ex minera Majaz) empezó sus actividades de exploración en la zona, nada ha vuelto a ser igual en estas localidades.
En efecto, ¿cómo algo puede seguir igual si una empresa ocupa ilegalmente tierras de comunidades campesinas, si ya en la fase de exploración ha generado impactos ambientales, si a raíz de las manifestaciones hay 2 muertos y 29 torturados, si se promovió una denuncia por terrorismo contra los líderes y defensores de los derechos humanos, si la mayoría de líderes viene siendo denunciados? Ante situaciones de esta naturaleza, nada puede seguir igual.
La empresa minera Río Blanco, luego de desistirse del procedimiento para ampliar sus actividades de exploración, asumió una actitud de repliegue. Cerró sus oficinas en Piura, en Ayabaca y en El Carmen de la Frontera. Pero ¿Esto significa que la empresa ya no está presente en la zona y que la situación de tensión permanente ha desaparecido? Pues no.
Al analizar las estrategias que ha desarrollando la empresa minera Río Blanco (ex Minera Majaz), uno puede identificar 3 etapas muy marcadas:
1- Una primera en la que era la propia Minera Majaz la que lideraba los actos de violencia y enfrentamiento en contra de la población, como fue reconocido por la propia empresa mediante un comunicado público en el que pidió disculpas a la población;
2- En un segundo momento, la estrategia varió, la empresa optó por la creación de organizaciones paralelas que cumplieran el rol de provocar a la población y de buscar acallar los reclamos de la misma, así se constituyó el “Frente por la Unidad de Segunda y Cajas”, organización que fue la que denunció por terrorismo y otros delitos a 35 líderes y defensores de los derechos humanos y ambientales; denuncia que careció de fundamentos y que fue finalmente archivada y;
3- En un tercer momento, la estrategia cambió. Se dio el repliegue de la empresa minera en la zona de influencia del proyecto minero; pues el grupo chino Zijin, accionista mayoritario de Monterrico Metals, matriz de Río Blanco, no busca apresurar el proyecto, más aún en un escenario de crisis financiera, en el que el precio del cobre ha caído de manera sustancial. Asimismo, por segunda vez, tuvieron que desistir del procedimiento que buscaba ampliar la exploración, al no poder levantar un gran número de observaciones, entre las que destaca el no contar con los permisos legales de las comunidades campesinas.
Pero este repliegue de la empresa, no implica que la misma no esté en la zona. Efectivamente, la tercera estrategia apuntó a crear la ONG INTEGRANDO, asociación que está relacionada con ALICORP, empresa del Grupo Romero y por ende, con el proyecto Río Blanco, ya que ha suscrito una Opción de Compra del 20% de las acciones de la empresa Monterrico Metals, cuyo propietario es el Consorcio Zijin. La población ha rechazado la presencia de esta ONG, que reúne a personas del frente paralelo antes mencionado. Estas personas vienen provocando constantemente a la población, y el pasado viernes 5 de junio, atacaron a miembros de la comunidad campesina de Segunda y Cajas en Huancabamba.
Retomando viejas estrategias.
En la actualidad, la estrategia de la empresa vuelve a tomar otro giro: dado que la ONG INTEGRANDO no ha sido capaz de lograr la aceptación de la población, se ha retomado la segunda estrategia antes descrita: crear organizaciones sociales paralelas. Así, se ha creado una Central de Rondas Campesinas de la provincia de Huancabamba paralela, que carece de toda representatividad.
En efecto, los representantes de la Central Única Provincial de Rondas Campesinas de la Provincia de Huancabamba fueron elegidos democráticamente el 7 de julio del 2008 y ratificados en el Congreso Extraordinario del 05 de abril del presente año, que tuvo como veedor al máximo representante de la Central Única Nacional de Rondas Campesinas – Perú Dr. Daniel Idrogo Benavides. Esta directiva está encabezada por don Juan Alfonso Huayama Guerrero. Pese a los intentos de esta nueva organización paralela por desacreditar a los representantes de la Central Única de Rondas, la directiva que preside don Alfonso Huayama fue ratificada.
A pesar de ello, esta organización paralela logró reunirse el viernes 19 de junio con el propio vicepresidente del Gobierno Regional de Piura, para retomar el trabajo de la Mesa de Diálogo del proyecto Río Blanco. Resulta inaudito que el Gobierno Regional avale a una organización que no tiene representatividad alguna y que lo que busca es debilitar a la Central Única Provincial de Rondas Campesinas de la Provincia de Huancabamba, organización que se ha mostrado incólume a las estrategias de la empresa. ¿Qué es lo que pretende el Gobierno Regional con esta actitud? No está acaso obligado a verificar que las organizaciones con las que se reúne representen efectivamente a la población, y en este caso particular, a las rondas campesinas de Huancabamba? La reunión sostenida carece de toda validez y no es más que un intento que buscar acelerar el desarrollo de un proyecto que carece de toda viabilidad social y ambiental.
Pareciera que no está pasando nada, sin embargo las organizaciones y las
poblaciones de Huancabamba vienen enfrentando día a día presiones que
afectan su vida cotidiana, en una tensión permanente y en alerta continua
frente a las pretensiones de la empresa minera y sus diferentes
estrategias.
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El imperativo de retomar el diálogo en el caso Rio Blanco
Por: Julia Cuadros
Fuente: El Tiempo
23/06/2009
Han pasado cuatro años desde que las poblaciones de Huancabamba, Ayavaca, Jaén y San Ignacio se movilizaron hacia la zona de Río Blanco para exigir el retiro de la Empresa Minera Majaz, hoy Río Blanco Copper. En el camino quedaron los comuneros Reemberto Herrera y Melanio García, quienes con su vida hicieron testimonio del sentir de las comunidades campesinas. Este año se cumplió el segundo aniversario de la exitosa Consulta Vecinal en Ayavaca, Pacaipampa y El Carmen de la Frontera. Son cuatro años en los que pobladores y pobladoras, ronderos y ronderas, comuneros y comuneras de Ayavaca y Huancabamba vienen luchando día a día para que se respete su opción a un desarrollo equitativo y sostenible, basado en actividades agropecuarias, de agroexportación y turismo, y se protejan los bosques y los páramos andinos de donde proviene el agua para Piura.
¿Cuánto tiempo más tiene que pasar para que se solucione, de una vez por todas, esta situación de tensión e incertidumbre? No entendemos cómo la vida puede seguir, así como está, en la sierra de Piura. Sus pobladores y pobladoras viven en permanente zozobra, con temor a ser agredidos, viendo cómo una empresa minera que se encuentra ilegalmente en su territorio, utiliza subterfugios y estrategias malintencionadas con la finalidad de quebrar un movimiento ciudadano que ha logrado la solidaridad y el apoyo tanto en el Perú como en el extranjero.
Hace unas semanas, personal contratado por CooperAcción fue amenazado por un sujeto que funge de periodista, quien rastrilló su arma de fuego y agresivamente señaló que nos podía matar y que no le iba a pasar nada porque nosotros éramos unos “terroristas” (sic). Tuvimos que solicitar los buenos oficios de la Defensoría del Pueblo y apersonar a un abogado para que la policía recibiera la denuncia y tomara la declaración de los agraviados, ya que según ellos tenían que asistir a una ceremonia al parecer más importante que tomar la manifestación policial. Nos imaginamos cómo las autoridades tratan a las personas humildes, del campo, que son denunciadas ya no sólo por la empresa minera, sino también por trabajadores de la ONG Integrando; y nos imaginamos también a aquellas personas que quieren denunciar los agravios de los que son víctimas, son maltratadas por las autoridades quienes les dicen frases como “que ya irán después a recoger los cadáveres”. No hay derecho.
Qué garantías pueden existir en un lugar donde el propio Gobernador pertenece al autodenominado “Frente por la Unidad de Segunda y Cajas” que denunció a 35 autoridades y líderes comunales por delito de terrorismo; denuncia que fue archivada definitivamente por la V Fiscalía de Piura, por carecer de fundamentos y porque era una gran mentira.
La población necesita vivir en paz, con tranquilidad, sin tener que estar en permanente tensión. Dedicarse a sus actividades productivas, hacer vida social y en familia, y no tener que estar cuidándose y recelando de sus propios vecinos y familiares.
Los medios de comunicación deben cumplir su rol de informar a la población, ser lo más objetivos posible, no caer en la tentación de la prensa amarilla por tratar de vender más; no dejarse manipular por los que tienen el poder económico para hacerlo. Aportar a la prevención de conflictos, buscando la construcción de consensos sobre la base de un diálogo transparente.
Esta situación tiene que terminar. Tiene que primar el Estado de Derecho. Los trasgresores de la ley tienen que ser sancionados. Las autoridades tienen que garantizar la paz, la estabilidad y la gobernabilidad de sus circunscripciones. La administración pública tiene que cumplir su papel y el Estado tiene que cumplir su rol de garante de los derechos de la población.
Por ello es que apoyamos la decisión de Frente para el Desarrollo Sostenible de la Frontera Norte del Perú de reunirse con las autoridades regionales y nacionales con la finalidad de que se reinicie el diálogo frustrado con la renuncia del ex premier Yehude Simon. Esta semana los dirigentes y dirigentas del Frente estarán en Piura y en Lima visitando las instituciones públicas, a fin de que en el plazo más corto posible se retome el diálogo con los legítimos interlocutores de la población y las comunidades.
Llamamos la atención a las autoridades a no dejarse sorprender por falsas organizaciones que pretender irrogarse la representación de las poblaciones de Ayavaca y Huancabamba. Esperamos que se reinstale la Mesa de Diálogo, se acuerde una agenda de trabajo y se avance hacia la solución definitiva del conflicto en el caso Río Blanco.
Saludamos a la población de Huancabamba y Ayavaca por no caer en la provocación de grupos interesados en generar situaciones de violencia para obligar a las fuerzas del orden a intervenir; como lo demostraron los Ronderos de Huancabamba en la movilización del 24 de agosto pasado.
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Cambio climático, Páramos y minería
Por: Julia Cuadros
Fuente: El Tiempo
04/05/2009
El Perú está considerado como el tercer país más vulnerable del mundo frente al cambio climático, luego de Bangladesh y Honduras. El cambio climático ya no es una posibilidad, sino una realidad palpable. El aumento de la temperatura mundial se debe principalmente a la producción y consumo de combustibles fósiles como el petróleo, actividades y procesos industriales que emiten gases de efecto invernadero, por ejemplo dióxido de carbono, metano y óxido nitroso; prácticas agropecuarias que erosionan el suelo, también el cambio de uso del suelo y deforestación. El Perú aporta el 0.4% de emisiones de gas de efecto invernadero, de los cuales el 47% se da por el uso del suelo y el cambio de uso, 19% por prácticas agrícolas inadecuadas, 21% por producción de energía, 7% por procesos industriales y 6% por disposición inadecuada de desechos.La actividad minera, en particular la de tajo abierto, es una de las actividades económicas que más insumos, energía y materiales requiere. Asimismo es una de las industrias que mayor cantidad de desechos produce. La actividad minero metalúrgica es responsable del 13% de las emisiones de dióxido de azufre, consume entre el 7 y 10 % de la energía mundial, mucha de la cual es de origen termoeléctrica, mientras que aporta menos del 1% del producto bruto mundial y emplea a menos del 0.5 % de la mano de obra del planeta.
Los impactos del cambio climático los estamos viviendo los últimos años; se han producido eventos climáticos extremo como olas de frío, heladas intensas, olas de calor, inundaciones, han variado los regímenes de lluvias, se han producido sequías prolongadas, el Fenómeno El Niño se presenta en forma más recurrente y severa, están retrocediendo los glaciales. Si a ello agregamos actividades humanas como el drenaje de humedales, ya sea por acción de la población o por acción de las empresas mineras, prácticas inadecuadas como sobre pastoreo, quema de pastizales, deforestación, ampliación de fronteras agrícolas; así como aspectos como el fraccionamiento de la propiedad y debilidad de las organizaciones sociales.
Esta situación está llevando a que el agua escasee, se erosionen los suelos y se incremente la desertificación.
Sin embargo al interior de nuestro país existente regiones que son más vulnerables que otras al Cambio Climático, como lo es Piura.
Es sumamente preocupante que un contexto como el descrito, se tomen medidas que son insuficientes y se diseñen políticas públicas que no abordan los temas de fondo. Si revisamos el catastro de concesiones mineras a nivel nacional, podremos darnos cuenta que la minería se encuentra mayoritariamente asentada en cabeceras de cuenca, en zonas productoras de agua, lagunas altoandinas y valles trasandinos, presionando sobre ecosistemas frágiles que producen, recolectan y distribuyen el agua como son los páramos andinos ubicados en los departamentos de Piura y Cajamarca.
Entre los efectos concretos que el cambio climático viene produciendo tenemos el aumento de la inseguridad alimentaria, la degradación de la bio y agro diversidad, la presencia de nuevas plagas y enfermedades que afectan los cultivos, el incremento de los conflictos por el uso del agua, entre otros.
Frente a los desafíos, riesgos y vulnerabilidad existentes, los instrumentos de evaluación de impactos ambientales y las políticas de protección y prevención de riesgos en minería no están actualizados dado que no se diseñan políticas, objetivos y estrategias específicas que aborden los temas de fondo.
Así lo podemos constatar en el documento de la Política Nacional del Ambiente que estuvo en consulta pública hasta marzo pasado; al caracterizar inadecuadamente la situación ambiental del país y el rol que la minería viene desempeñando en la degradación, por ejemplo, de las cuencas hidrográficas. Otro instrumento clave para enfrentar el cambio climático es el ordenamiento del territorio, normativa que estos momentos se encuentra en debate en el Ministerio del Ambiente.
Asimismo, luego de promulgada la nueva Ley de Recursos Hídricos, cuyo reglamento debe aprobarse en los próximos días, nos preocupa si se incorporará la protección de las fuentes de agua, así como la inclusión en las prioridades de uso a la naturaleza como usuaria de agua para su reproducción y sostenibilidad.
Los páramos andinos son ecosistemas de importancia estratégica ya que prestan imprescindibles servicios ambientales en particular de captación y distribución de agua. En el Perú los páramos se encuentran en los departamentos de Piura y Cajamarca. Los páramos prestan servicios ambientales estratégicos no sólo a las comunidades o poblaciones rurales aledañas, sino también a los habitantes de las ciudades que utilizan sus aguas. Ciudades como Bogotá, Cali, Medellín, Quito, Cuenca, Loja, Cajamarca y Piura se abastecen del agua que producen los páramos.
El páramo brinda servicios hidrológicos a las zonas bajas de las cuencas. El volumen total producido por el páramo es alto, resultado de la lluvia, de contar con una vegetación que capta neblina y que consume poco agua. En el caso de Piura los páramos están ubicados en las cumbres de la Cordillera de los Andes, en los distritos de El Carmen de la Frontera (Huancabamba) y Ayavaca y Pacaipampa (Ayavaca)
La expansión de la minería en Perú viene comprometiendo el ecosistema páramo – jalca (como también se le conoce). En Piura el 44.5% de los páramos está bajo concesión minera. De darse la actividad minera, se vería comprometida tanto la calidad como la cantidad y disponibilidad del agua. La costa de Piura bebe el agua que se produce en los páramos y las alturas.
Sin importar la escala de intervención, sea una sola gran mina, o muchas minas pequeñas, la minería es una actividad de grandes y delicados impactos. Se podría apelar a balance costo/beneficio; sin embargo este balance es deficitario. Los costos ambientales, sociales e incluso económicos pueden ser mayores en comparación a los beneficios coyunturales en términos de las variables macroeconómicas del país en el largo plazo.
La minería no debe darse en el páramo; por el contrario se debe promover políticas públicas y normativa específica que excluya la minería de estos ecosistemas estratégicos y vulnerables.
Ello implica que debe formar parte de la política de Estado definir en qué zonas se puede hacer minería y qué zonas no se debe hacer minería. En concordancia con ello deberá modificarse la política de concesiones, que sólo restringe la autorización de concesiones en áreas naturales protegidas del Sistema Nacional, obviando que existen espacios como los páramos, de interés regional y local que también deben ser protegidos; y por ello, la aprobación de concesiones no debe darse en forma automática.
Así, como tareas más precisas proponemos zonificar y georeferenciar los ecosistemas frágiles, en particular los páramos. Implementar la Zonificación Ecológica Económica – ZEE y Planes de Ordenamiento Territorial que con sustento técnico formen parte de los procesos de planificación y presupuestos participativos; incluir en los planes de desarrollo, locales, regionales y nacionales, la protección e intangibilidad de los páramos, en atención al carácter estratégico y de servicios ambientales que los ecosistemas prestan.
Desde la sociedad civil organizada debemos fortalecer las organizaciones y las capacidades de los actores locales, gobiernos locales, comunidades campesinas, mujeres y jóvenes, brindándoles información oportuna y confiable para la mejor toma de decisiones, promover la zonificación desde el nivel comunal y distrital; generar participativamente y difundir información como son los inventarios de recursos naturales, inventarios de recursos hídricos (calidad y cantidad), entre otros.
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Etiquetas: Julia Cuadros
Reinicio de los diálogos en el Caso Majaz
Por: Julia Cuadros
Fuente: El Tiempo
11/03/2009
Los permisos legales y los vacíos en la normatividad.
Han hecho falta 2 comuneros fallecidos, 28 torturados, 35 acusados de terrorismo y más de 300 dirigentes, autoridades, funcionarios municipales, especialistas, miembros del equipo técnico, defensores del medio ambiente, procesados judicialmente, dos procesos de diálogo frustrados, una exitosa consulta vecinal y luego 4 meses de gestiones ante la Presidencia del Consejo de Ministros, para que se abran nuevamente las puertas de diálogo entre el Estado y el Frente para el Desarrollo Sostenible de la Frontera Norte del Perú (FDSFNP) que agrupa a las comunidades campesinas, gobiernos locales y organizaciones defensoras del medio ambiente y que encabeza la lucha por el derechos de las poblaciones involucradas a decidir sobre su propio modelo de desarrollo.
En una loable actitud, el Presidente del Consejo de Ministros, Dr. Yehude Simon, recibió a los dirigentes del Frente que asistieron acompañados por el equipo técnico.
Uno de los acuerdos principales de la reunión fue la presencia de una comisión de la Unidad de Conflictos de la PCM, quien visitará en los próximos días las provincias de Ayavaca y Huancabamba en Piura, y San Ignacio en Cajamarca, para entrevistar a los actores directamente afectados por el conflicto alrededor del proyecto minero Río Blanco y las intenciones de implementar un distrito minero en la sierra de Piura y en la provincia de San Ignacio en Cajamarca.
El Presidente del Consejo de Ministros ha señalado que si se demuestra que la empresa minera no cuenta con los permisos legales de las comunidades campesinas, no habrá nada que discutir con ella. Como recordamos, tanto la Defensoría del Pueblo (noviembre 2006), como la Comisión de Pueblos Andinos, Amazónicos y Afrodescendientes, Ecología y Medio Ambiente del Congreso de la República (2008) emitieron sendos informes que dan cuenta que la empresa minera no cuenta con los permisos legales de las comunidades campesinas de Segunda y Cajas de Huancabamba y Yanta de Ayavaca.
Incluso las dos comunidades afectadas han denunciado penalmente a los funcionarios de la empresa por el delito de usurpación de tierras; en el caso de la comunidad de Yanta, el proceso judicial se ha iniciado luego que el Fiscal acusara por delito de usurpación agravada contra la comunidad de Yanta, fraude procesal contra la Administración Pública y delito contra la ecología en agravio del Estado; y en el caso de la comunidad de Segunda y Cajas, se encuentra en proceso de investigación fiscal, estando por realizarse la inspección ocular en los próximos días.
Esta situación también ha sido considerada por el Ministerio de Energía y Minas – MINEM, con motivo de las dos últimas solicitudes para ampliar la etapa de exploración presentadas por la Empresa Minera Majaz en el 2007 y luego por la Empresa Minera Río Blanco en septiembre de 2008. La empresa minera desistió de ambas solicitudes, debido a que no ha podido levantar las observaciones señaladas por el MINEM, entre las que se encuentran justamente la observación presentada tanto por las autoridades y comunidades como por la Red Muqui y expertos internacionales, de que esta empresa minera, ahora en manos del consorcio chino Zijin no cuenta con la autorización según la legislación peruana para realizar actividades en los territorios de las comunidades.
Sin embargo, a pesar de las declaraciones de los funcionarios de la empresa chino-británica de que no realizarán actividades en la zona, el procedimiento administrativo continúa su curso, ya que existe un serio vacío en la legislación minera, al no existir una instancia del Estado que verifique si la documentación presentada, donde supuestamente las comunidades dan su autorización a la empresa minera para realizar operaciones en su territorio, se ajusta a la ley.
Solamente está lo dispuesto en el “Art. 7° del Reglamento Ambiental para Actividades de Exploración Minera, aprobado por DS N° 020-2008-EM que señala que el titular tendrá que contar con los permisos de Uso del Terreno Superficial para iniciar actividades de exploración”; tal como lo señala el Informe N° 1417-2008/MEM-AAM/WBF/WAL/JPF, referido al Estudio de Impacto Ambiental Semi detallado presentado por la empresa minera Río Blanco para la ampliación de la fase de exploración.
Igualmente este informe señala que la empresa debe tomar “en consideración que el Art. 15° del mencionado Reglamento y literal c) del artículo 23° del Reglamento de Procedimientos Mineros de la Ley General de Minería, establecen la obligación del titular minero a contar con la autorización de uso del terreno superficial, además de la certificación ambiental, para el inicio de sus operaciones, ya que de darse el caso, si la DGAAM emitiera una resolución que aprobara el EIAsd del proyecto de exploración minera Río Blanco Programa de exploración 2008-2010, esta no otorgaría al titular minero el derecho a usar, poseer, disfrutar, disponer o ejercer cualquier otro derecho sobre terrenos superficiales de propiedad de terceros, los cuales se rigen por la legislación de la materia. El incumplimiento de dicha obligación es materia de sanción…”
¿Quién verifica si la empresa cuenta con los permisos legales, y quién sanciona? Son preguntas clave que deben responderse. ¿En qué momento del trámite administrativo el MINEM se da “cuenta” que la empresa no está cumpliendo con la legislación?
¿Quién tiene que demostrar que la empresa cuenta o no cuenta con los permisos de los propietarios de los terrenos superficiales, para que en caso de incumplimiento sea motivo de sanción, según lo señalado por el propio ministerio?
Esta situación que se aprecia en el caso del proyecto minero Río Blanco trasciende el caso de Majaz y tiene serias implicancias a nivel nacional. Muchos de los conflictos socioambientales en curso tienen este tema como una de sus causas más visibles.
Se requiere modificar sustancialmente la legislación, y para ser coherentes transferir las funciones de aprobación de los Estudios de Impacto Ambiental y fiscalización a la autoridad ambiental.
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